Cómo negociar las comisiones de la hipoteca

Negociar bien las comisiones de nuestro hipoteca es tan importante como negociar un buen tipo de interés. Ya sabemos que los bancos nos cobran por todo: comisiones de apertura, de cancelación parcial, de cancelación total, incluso existen comisiones o gastos por el estudio de nuestro préstamo. Ya hemos dicho en más de una ocasión lo importante que es trabajar por nuestro préstamo. Ahí van 4 recomendaciones generales:

1. Más garantías

Lo primero es conocer cuáles son nuestras posibilidades de obtener con éxito la hipoteca que buscamos en esta o en otras entidades. Si estamos solicitando en torno al 80% del valor de tasación y contamos con una nómina (o con dos) o incluso con avales, no será difícil que nos lo concedan y podremos negociar mejor con todas las entidades. Cuantas más garantías podamos ofrecer al banco mejor.

2. Calcular y calcular

Nuestro objetivo es calcular el precio final de la hipoteca. En las ofertas que realizan los bancos tratan por separado el tema del interés o del diferencial, y el de las comisiones. Hay que tener cuidado con esto porque unas elevadas comisiones o gastos obligatorios pueden suponer un gasto anual mucho mayor que unas décimas más en el tipo de interés aplicado.

Vale, sí, nos bajan el tipo de interés, pero a cambio de que contratemos un seguro de vida, un seguro del hogar (que de otra forma no hubiéramos contratado), o productos financieros como planes de pensiones o tarjetas de crédito. No queda otra que hacer muchos cálculos.

Por eso no hay que dejarse engañar por quien ofrece un tipo muy bajo pero con muchos gastos o comisiones. Un seguro de vida puede costarnos 200 euros al año, un seguro del hogar en determinadas compañías puede costar el doble que en otras, las cantidades aportadas a un plan de pensiones solo se recuperan tras la jubilación, etc. Estos gastos o comisiones pueden salir muy caros. Otro ejemplo que no nos gustará pagar son las comisiones de cancelación parcial o total, que se suele hacer una vez al año por motivos fiscales, para llegar a los 9015 euros que se puede desgravar, si nuestras cuotas anuales son menores.

3. Buscar diferentes ofertas

Es muy importante buscar en todos los bancos, también en los de Internet, la oferta que conjuntamente menos comisiones y gastos nos cobra y mejor tipo de interés nos ofrece. Tenemos que ponernos a trabajar y buscar ofertas de otros bancos para poder empezar el juego de ofertas y contraofertas con el banco.

4. Vender nuestras bondades y las ofertas de la competencia

Todo es negociable. Nuestra baza en la negociación es ir explicando al banco nuestras bondades, lo bueno de nuestra situación y las mejores ofertas que la competencia nos hace hasta que mejore su oferta.

Si alguien quiere compartir sus experiencias y consejos en su negociación con los bancos puede hacerlo en los comentarios.

Los bancos y las comisiones

Lo que más irrita a los usuarios de los productos de la banca es sin duda el pago de comisiones. De hecho, es la primera causa de cambio de banco o caja. Parece injusto pagar una comisión por manejar un dinero que es nuestro y al cual el banco ya le saca un rendimiento al poder operar con él cuando está en nuestra cuenta sin utilizar.

Pues, aún así, nos cobran comisiones: en un cajero automático, realizando transferencias a otra cuenta o por realizar operaciones que no parecen tan costosas para el banco como las domiciliaciones, el mantenimiento de la cuenta o la cuota anual de la tarjeta. En España, todas las comisiones están reguladas por el Banco de España, que es quien dice los importes máximos que se pueden cobrar, luego depende de la política de nuestro banco cobrar menos o no.

En algunas ocasiones las comisiones que nos cargan rozan el fraude. ¿A alguien le han cobrado comisiones o gastos de servicios que no se han llegado a dar? Por ejemplo cuando un servicio telefónico o de Internet no funciona, o funciona mal. Tampoco, si todo funcionara bien, se deberían cobrar comisiones por actos de los que el único responsable es el banco. En ocasiones un error humano por parte del banco (como realizar un cargo de 1500 euros en lugar de 150) puede dejar la cuenta en números rojos varios días, que por supuesto genera unos intereses en nuestra contra (deudores) y las temidas comisiones de descubierto. Pues incluso en este caso nos toca a nosotros detectarlo y reclamar.

Aparte de las comisiones de servicios existen otros abusos que se practican con demasiada frecuencia. La actual normativa obliga a que darse de baja de un producto o servicio ha de poder ser tan sencillo como darse de alta pero a veces no es así. Se pueden contratar tarjetas de crédito, seguros, etc., incluso a pie de calle o por teléfono con apenas poner la firma en el impreso que un agente nos tiene preparados, pero el día que deseemos darnos de baja habremos de instar en uno y otro teléfono, acudir en persona, enviar un fax, etc. No es igual de sencillo por mucho que pregonen. Por no hablar de la letra pequeña de los contratos, que, obviamente, es tan pequeña que nadie la lee, a no ser que quiera dejarse la vista en el intento (es que yo nunca he entendido eso de “voy a poner esto en letra pequeña para que no lo leas”).

Actualmente, parece que triunfan las ofertas de los bancos que quitan todas estas molestas comisiones de servicio: transferencias, tarjetas, mantenimiento, etc. Los bancos de internet, como ING, debido a sus menores costes, pueden ofrecerlo. También los grandes bancos como el Santander o Bancaja hacen estas promociones a los clientes que cumplen algunas condiciones como domiciliar nómina, recibos, o tener un determinado saldo de inversiones.

Lo que yo me pregunto es: ¿Por qué tenemos que ir a pelearnos con el banco y a “negociar” para que nos quiten las comisiones? ¿No ganan ya bastante moviendo nuestro dinero cuando lo tenemos en sus cuentas?